CJNG asesinó a más de 55 mil personas durante sexenio de AMLO
Alejandro Galindo
México.- El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) asesinó a 55 mil 380 personas durante el periodo 2019-2024, los años que gobernó el expresidente Andrés Manuel López Obrador. La cifra casi triplica el número de muertes atribuidas a esa organización criminal en su primera década de existencia, 2010-2018.
De acuerdo con una revisión de la base de datos del observatorio académico de conflictos armados de la Universidad de Uppsala, Suecia, de 2010, considerado el año de la fundación del CJNG, a 2018, el último año de la administración del priista Enrique Peña Nieto, este grupo liderado por el capo abatido Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, ultimó a 19 mil 798 personas.
Significa, según las estadísticas, que el Cártel Jalisco cobró su mayor cuota letal en el sexenio anterior, cuyo combate al crimen organizado se caracterizó por la política de “abrazos, no balazos”, defendida por el expresidente.
Fue en ese periodo cuando el CJNG se consolidó como objetivo prioritario tanto para las autoridades mexicanas como para el gobierno de Estados Unidos, además por el avance de su influencia territorial que lo llevó a desplazar al Cártel de Sinaloa, que por décadas había conservado la hegemonía en los estados mexicanos.
La información del observatorio sueco también revela que la administración de Andrés Manuel López Obrador, el primer presidente de izquierda en la historia reciente del país, acumuló más de la mitad de las muertes por violencia no estatal en más de 30 años.
Según los registros, durante los años completos bajo su mandato, 2019-2024, se reportaron 73 mil 187 muertes por violencia no estatal, lo que representa el 52.36 por ciento de las 139 mil 762 de las que se tuvo registro en el periodo 1989-2024.
La base de datos de Uppsala detalla que una gran proporción de la estadística mortal de la violencia no estatal durante la administración López Obrador se atribuyó al CJNG, ya que, de las más de 73 mil muertes reportadas durante ese gobierno, 55 mil 380 estuvieron relacionadas con esa organización criminal, es decir, el 75.6 por ciento de los casos.
Las consideraciones adjuntas a la base de datos citada destacan que México experimentó un notable aumento de la violencia no estatal después de la hegemonía del PRI.
“Esto surgió principalmente en forma de poderosos cárteles criminales, como el Cártel de Sinaloa y Los Zetas, luchando entre sí por el dominio sobre las rutas del narcotráfico hacia Estados Unidos”, dice.
El análisis histórico también se detiene en 2006, cuando el Gobierno de México, bajo la administración del panista Felipe Calderón, “atacó agresivamente a los cárteles de la droga mexicanos utilizando fuerzas tanto civiles como militares”, lo que resultó en “cantidades sustanciales de violencia”.
En este apartado aclara que, ante una falta de compatibilidad en la información, no fue posible incluir estas muertes en el apartado de violencia estatal, al no cumplir con los criterios de la base de datos para esa categoría.
Finalmente, el análisis indica que 2024, el último año en su conteo, que coincide con el último del Gobierno lopezobradorista, representó un punto de inflexión en la violencia criminal organizada, marcada por la fragmentación y las cambiantes rivalidades entre los cárteles.
“En el estado de Sinaloa, estalló un importante conflicto interno entre las facciones del Cártel de Sinaloa, Los Mayos y Los Chapitos, tras el arresto en julio de Ismael, El Mayo, Zambada, líder de Los Mayos”, indica.
“Su supuesta entrega por parte de Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo, uno de los líderes de Los Chapitos, provocó intensos combates en la capital del estado, Culiacán, y municipios cercanos a partir de septiembre, mientras Los Chapitos y Los Mayos se atacaban entre sí, a civiles y a fuerzas estatales”, agrega el análisis.
A finales de ese año, se precisa en el informe de Uppsala, el conflicto había matado a más de 600 personas y dejado a cientos desaparecidas.
En ese mismo año, en el sur de México, “el estado de Chiapas vio una creciente violencia entre CJNG y el Cártel de Sinaloa, mientras ambos grupos buscaban el control de rutas fronterizas estratégicas hacia Guatemala”.
También distingue la apertura de otro frente en el también sureño estado de Tabasco, “cuando el CJNG se enfrentó con su rival local La Barredora, principalmente por el control de las rutas de tráfico de migrantes, drogas y combustible, lo que provocó un número récord de homicidios en el estado”.
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